domingo, 28 de abril de 2019

LA III BECERRADA DE SELECCIÓN DE LAS ESCUELAS ANDALUZAS MANTUVO ALTO EL LISTÓN


  
Ladislao Rodríguez Galán.
Sinceramente, no me gustaría ser miembro del jurado de las Becerradas de Selección de las Escuelas Taurinas de Andalucía. Pero, entiéndaseme, no se trata de despreciar el honor que supone el nombramiento, sino por la complejidad y dificultad a la hora de puntuar y seleccionar a los seis chavales que estarán en la final de Osuna. Vaya dilema y vaya papelón. Y es que, una vez más tengo que reconocer, con enorme satisfacción, que la cantera taurina de Andalucía ( que es la que conozco) tiene un nivel tan alto que señalar al puñado de finalistas obliga a hilar muy fino. Desde luego en la final estarán los mejores en una competición en la que nada tiene que ver el corte de orejas. El jurado valora al chaval en su lidia, en su desenvoltura y en su capacidad de pensar y reaccionar ante la res. Y eso lo desarrollan la inmensa mayoría de los participantes muy requetebién. Como digo es una competición muy reñida porque los aspirantes a la tarde final, han de salir de un grupo de treinta becerristas que participarán en cinco festejos. Hasta el momento van tres becerradas. Y las tres han presentando un exitoso balance final.
Esta III Becerrada de Selección (en clase práctica) del XXIII Ciclo de Becerradas organizado por Fomento de Cultura Taurina de Andalucía con el patrocinio de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía y Canal Sur TV, ha tenido lugar en la plaza de toros de Motril (Granada) con un tiempo espléndido y casi media entrada en los tendidos.
Se han lidiado seis añojos de "El Rodeo" muy bien presentados y de buen juego excepto el que cerró plaza que embestía rebrincado y cabeceando. El mejor el corrido en primer lugar.
En cuarto lugar intervino David Gavilán "Fuentes Bocanegra", de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba que reaparecía en público tras su larga recuperación de la operación de rodilla a la que fue sometido en diciembre del año pasado. El chico se sintió bien y  seguro ante un  becerro noble pero que había que llevarlo muy toreado, algunas veces no humillaba y eso restó vistosidad a los muletazos. 
No obstante, revolcón aparte, las series por ambas manos templadas cuando se lo permitió el becerro, fueron cortas pero inspiradas y llegaron a los tendidos que le ovacionaron constantemente. Le vimos tranquilo, relajado y asentado, sin resentirse aunque después de la voltereta, al echarse mano a la pierna, pensamos lo peor. Y lo peor para un torero es retroceder en una recuperación, pues eso supone, casi, casi, volver a empezar. Pero afortunadamente, según nos indicó el propio torero, fue una molestia que desapareció rápidamente. 
Nos gustó también David en el manejo de la capa. Movió bien los brazos y remató con gracia. En el uso de la espada estuvo contundente y tras una estocada algo desviada le arreó un estoconazo que tiró patas arriba a su oponente. La oreja conseguida fue un justo premio a una labor muy completa.
Abrió el festejo Juan Miguel de la Escuela Comarcal Taurina del Campo de Gibraltar. El chaval está muy puesto y conoce perfectamente los terrenos. Torea bien y lo demostró con creces. Tuvo una actuación muy del gusto del respetable que pidió para él las dos orejas, pero el presidente solo concedió (inexplicablemente) una. 
Son muchas las veces que los presidentes, erigidos en absurdos protagonistas, marran en sus decisiones y dan la impresión de no haber estado pendientes de las faenas de los toreros. A este chico se le cerró, injustamente, la salida a hombros. En el fondo no pasa nada porque la torería la lleva dentro y eso no se lo va a ningunear ningún presidente.
A continuación intervino Alejandro Brescia de la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga, quien después de una faena pulcra y torera, los aceros le privaron de un merecido trofeo siendo muy ovacionado.
En tercer lugar actuó Juan José Jurado, de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Baeza, que demostró sobradamente sus cualidades y ganas de ser torero. Igualmente se aperreó con la tizona y tuvo que saludar desde los medios tras ser ovacionado.
El quinto correspondió a José Manuel Fernández "Albarrate" que se fue a recibirlo a porta gayola y fue atropellado por el animal. Afortunadamente solo quedó en una anécdota. Banderilleó muy bien, un primer par asomándose al balcón y otro al quiebro junto a tablas. Su actuación, basada sobre todo en la mano diestra caló en los tendidos que le premiaron con las dos orejas.
Cerró el festejo otro chaval con gran nivel,  Marcos Jesús de la Escuela de Tauromaquia de Jaén que tuvo una actuación muy torera y variada. Paseó dos orejas y junto a "Albarrate" salió en hombros de la plaza.
En resumen, fue un festejo muy entretenido, donde cada chaval pudo lucir su tauromaquia ante unos becerros que se lo permitieron por su nobleza y clase.

Solo me queda felicitar y desear suerte a los seis competidores de esta tarde y, una vez más, dar la enhorabuena y las gracias a la organización, porque si no fuera por estos festejos de promoción a coste cero para los chavales, no tendrían la oportunidad de practicar ante reses de calidad.
Ah, se me olvidaba desear al jurado que tenga suerte, lo medite bien y atine... que la papeleta tiene guasa. Y aún quedan doce alumnos todavía por "examinar".




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