CORRIDA
DE TOROS MIXTA EN LORA DEL RÍO
LOS
MATADORES DE TOROS CURRO DÍAZ Y MARIO SOTO JUNTO AL NOVILLERO MANUEL CASADO
SALIERON DE LA PLAZA A HOMBROS
EL SEGUNDO
TORO DE SOTO FUE INDULTADO POR SU EXTRAORDINARIO JUEGO EN LA MULETA
Ladislao
Rodríguez Galán fotos:
Ladis
En la localidad sevillana de Lora del Río,
lindando con la provincia cordobesa, se ha celebrado una corrida mixta que ha
constituido un éxito artístico incontestable.
Se lidiaron cuatro toros y dos novillos de
José Luis Pereda, muy bien presentados y de un juego extraordinario, indultándose
al corrido en cuarto lugar, segundo de Mario Soto, que si bien al caballo solo
entró una vez recibiendo un picotazo, en la muleta se mostró incesante en sus
embestidas con calidad y clase, y Soto supo lucirlo hasta la extenuación
recibiendo el animal el premio de la vida.
Pero comencemos por el principio. La tarde
era fresquita y el sol ayudaba a mitigarla, intuyendo que cuando se perdiera en
el horizonte habría que echar mano de la salvadora prenda de abrigo, por lo que
la gente, que ocupaba media plaza, iba preparada.
Desde Córdoba nos desplazamos a Lora Ángel
Larrea, Fernando Sacromonte y Rafael Pérez, para ver a Manuel Casado el joven novillero de
la localidad que pertenece a la Escuela de Granada y que en cada actuación
demuestra su progreso.
Al término del paseíllo la banda de música
interpretó el Himno Nacional que fue ovacionado. Se ha puesto de moda y
actualidad que en los festejos taurinos se toque el Himno y nos parece muy
bien, ya que es como una voz que reivindica que esta Fiesta tan ancestral es
Nacional. Le pese a quien le pese, que ya sabemos quiénes son.
Por el atraso de una hora, el festejo
comenzó a las 4,30 de la tarde pero con todo y eso, se nos echó encima la noche y la luna fue testigo de la última faena
entre varios focos que apenas daban luz al coso portátil.
Nunca habíamos visto a Mario Soto y aunque
en su primer toro no nos acabó de convencer por que estuvo frío ante un toro
soso, pero noble, en su segundo de nombre "Liante"
marcado con el número 101 , nos sorprendió de veras por el estilismo de su
toreo y la verdad que puso en cada pase. Desde que el animal tomó los vuelos
del capote ya apuntó una calidad extraordinaria. Y Soto lo supo aprovechar para hilvanar unas verónicas con mucho sabor.
Luego en la franela continuó el animal por la misma línea, humillando y siguiendo
la muleta como un perrito faldero. Con este material Soto, que está enmarcado
como torero artista, disfrutó y nos hizo disfrutar a todos con una faena maciza
en la que toro y torero se fundieron en una obra artística de mucho nivel. El
toro no se cansaba de embestir y comenzaron a aflorar en los tendidos pañuelos
y voces pidiendo el indulto para este noble animal. La respuesta del palco fue
inmediata: pañuelo naranja y toro al cajón tras simular Soto la suerte suprema
con una banderilla. La plaza explotaba de alegría por salvar la vida a un toro
bravo y por la faena redonda del torero, que dio una apoteósica vuelta al ruedo
acompañado del ganadero.

En primer lugar actuó Curro Díaz, otro
torero artista. Salió el primer toro, de buenas hechuras y con kilos y Curro
Díaz lo recibió a la verónica con gusto y clase arrancando las primeras
ovaciones. El toro tenía un pitón derecho de dulce y por ahí enhebró Díaz su
faena con temple y profundidad, aunque sin emplearse a fondo. Toreó cómodo y
sin despeinarse en una faena aseada. Mató de dos pinchazos y estocada sin
puntilla. Paseó una oreja y el toro fue aplaudido en el arrastre.
En su segundo cuando lanceaba a la verónica
fue volteado sin consecuencias. Con la franela realizó series por ambas manos
con gusto y torería. En este toro conectó más con el público por la plasticidad
de su faena. Necesitó de una pinchazo y estocada sin puntilla para rematar su
obra y cortó las dos orejas.
El público esperaba con ganas la actuación
del joven torero local Manuel Casado, novillero sin caballos, que despierta
pasiones entre sus seguidores. Es un torero fácil con banderillas y con un
valor a prueba de bombas. Sabe tocar las fibras del público que enseguida se
pone a su favor porque lo ven con una entrega sin fisuras.
A su primer novillo lo recibió con un
ramillete de verónicas muy ajustadas que hicieron que las palmas echaran humo.
Banderilleó de manera insuperable y con la muleta realizó una faena magnífica
con series por ambas manos entre la apoteosis general. Mató de estocada
fulminante y paseo en olor de multitud las dos orejas. El novillo fue aplaudido
en el arrastre.
Cuando salió su segundo, la noche ya
acariciaba los olivares colindantes. La tibieza de las luces de la plaza eran
insuficientes para desarrollar el toreo pero en el ruedo estaba Casado que
recibió a su enemigo con una larga cambiada de rodillas para seguir después con
unas verónicas de mucho garbo. Volvió a banderillear con acierto dos pares y uno
al violín entre el aplauso general. Ya con la muleta otra vez encandiló al
personal poniendo toda la carne en el asador y realizando una faena muy
completa por ambas manos, desplantes incluidos. Abrochó su actuación con
ajustadas manoletinas. Mató de estocada y paseó las dos orejas.
Los tres toreros salieron de la plaza a
hombros entre la ovación del respetable.
Cuando volvimos a Córdoba, ya noche
cerrada, comentábamos que estos festejos exitosos hacen afición porque la gente
va a los toros a divertirse y eso ha ocurrido esta tarde en Lora del Río, que
la gente ha salido toreando de la plaza. Y eso nos parece muy requetebién.
LA CÁMARA ESTABA ALLÍ