lunes, 31 de marzo de 2025

 

“CUANDO LLEVÉ EL ATAÚD CON LOS RESTOS MORTALES DE “MANOLETE” SE ME SALTARON LAS LÁGRIMAS”

PEDRO JIMENEZ PELÁEZ FUE UNO DE LOS ARTILLEROS QUE, EN 1947, PORTARON LA CAJA MORTUORIA DEL  IV CALIFA CAMINO DEL CEMENTERIO 

Ladislao Rodríguez Galán                           fotos: Ladis

Pocas personas quedan ya que hayan sido contemporáneas de “Manolete”. El transcurrir del tiempo va eliminando testigos de acontecimientos históricos  que con sus relatos aportan veracidad a hechos y sucesos que de no ser por ellos acabarían por ser chismes inexactos tergiversando la historia.

Uno de esos testigos fundamentales es el cordobés Pedro Jiménez Peláez (nacido en el barrio de San Pedro el 31 de marzo de 1926) por tanto el próximo día 31 de este mismo mes cumplirá 99 años.

Hay que aclarar, primeramente, que Pedro es una persona entrañable y muy simpática  que goza de  una vitalidad y memoria asombrosa. Por su admiración y cariño a "Manolete" realizamos una serie de fotos ante el Mausoleo del IV Califa en el cementerio de  Ntra. Sra. de la Salud.


Ni por su movilidad y aspecto representa la edad que tiene. Sale a caminar a diario y entre la prensa y la TV procura estar al día de cuanto acontece en nuestra ciudad y en el mundo. Aunque vive solo y una señora le atiende a diario, sus hijos le visitan todos los días y están pendientes de el.

-Pedro como lleva usted los años…

-Pues muy bien. Soy un hombre de buenas costumbres, buena alimentación y no dejo mis paseos diarios que me vienen muy bien.

-He venido a verlo porque usted es de las pocas personas que pueden presumir de haber visto a “Manolete”, vivo y muerto. ¿Llegó usted a conocer a “Manolete”?

-En persona no, pero en mi juventud se hablaba mucho de toros, porque había grandes toreros que acaparaban la actualidad y de “Manolete” se hablaba constantemente y sabíamos casi todo de él. Los periódicos, las revistas y sobre todo la radio daban mucha información taurina.

-Pero sí lo vio torear…

-Si, si, claro. Mi padre, que era un gran aficionado, me llevaba a los toros. A “Manolete” le tenía yo una admiración especial. Lo vi torear varias veces. 

La primera vez, en la desaparecida plaza de Los Tejares, fui con mi padre y tenía yo 14 años. Era la feria de mayo de 1940 y recuerdo que esa tarde cortó dos orejas y sufrió una cornada.

Desde ese día mi admiración por el creció tremendamente. Me cautivó su forma de torear. No he vuelto a ver un torero con tanta personalidad. “Manolete” marcó una época y ha quedado como ejemplo para muchos toreros que vinieron después.

-Lamentablemente un toro truncó su carrera y su vida ¿Cómo se enteró de la tragedia de Linares?.

-Yo tenía 21 años y era cabo primero de artillería, en el cuartel de Medina Azahara, y como sabe “Manolete” fue artillero y enseguida se corrió la noticia por el cuartel. Sentí una pena tremenda. Era difícil de creer que un torero tan grande y con tanto dominio de los toros acabara así.

-Y estuvo en su entierro?.

-No solamente estuve en su entierro,  sino que en el cuartel formaron un piquete para portar el ataúd y con ese fin fuimos a su casa donde estaba expuesto de cuerpo presente. 

Entramos y lo vimos. Ahí me sentí fatal, me emocioné ante su cadáver como si de un familiar se tratara. Después, como “Manolete” perteneció al cuerpo de Artillería y había toreado varios festivales para el cuartel, el último en 1944, soldados artilleros nos fuimos turnando con la familia para llevar el ataúd.

El féretro salió de la casa y la gente aplaudía. Era emocionante. A cada trecho se cambiaba de portadores hasta llegar al cementerio. Cuando me tocó a mi llevar el ataúd se me saltaron las lágrimas.

“Manolete” mantuvo tal vinculación con Artillería que a su entierro asistió el general artillero Manuel Aguilar Galindo que ocupó en el sepelio un lugar destacado junto  a la familia.

-Toda Córdoba estuvo acompañando el cortejo…

-Efectivamente, las calles estaban llenas de gente que aplaudían y se santiguaban al paso del cortejo. Lo recuerdo  como si hubiera pasado hoy mismo. Fue muy duro para todo el mundo pero para los cordobeses mucho más.

Después, cuando ya lo trasladaron a su enterramiento definitivo, he ido a verlo con frecuencia. Ahora voy menos porque me canso.

-Usted siguió yendo a los toros?

-Claro, por muy malos ratos que se pasen, la vida continua, y hay que seguir adelante.

Ahora ya no asisto  porque me es incómodo estar tanto tiempo sentado, pero si veo los toros por  televisión.

 Y, fíjense los que son las cosas, también tuve alguna vinculación con la plaza de “Los Califas”.  Yo estuve en el ejército cinco años y después me fui a la empresa de mi familia que era de estructuras metálicas y en 1977 estuvimos trabajando en la plaza de toros afianzando bornes y reforzando las puertas y los burladeros

Igualmente estuvimos reparando y sustituyendo piezas metálicas en  años posteriores.

-¿Y después de “Manolete” que torero le ha emocionado y atraído más?.

-Sin duda Manuel Benítez “El Cordobés” porque era diferente a todos y además toreaba sin importarle el peligro. 

Córdoba puede presumir de haber dado a la tauromaquia los mejores toreros de la historia. Como curiosidad decirle que pude contemplar varias veces al “Guerra” en el Club Guerrita donde los chavales íbamos a verlo. Y otro al que vi por la calle fue a “Machaquito”.

-Cambiando de tercio, el 31 de marzo está a la vuelta de la esquina, ¿Piensa celebrar su 99 cumpleaños de alguna manera?.

-Por supuesto, yo soy el artillero más antiguo de Córdoba y no sé si en España y Andalucía hay otro mayor que yo, pero a pesar de mi edad vivo la vida con mucha intensidad. Mire yo pertenezco a la Real Hermandad de Veteranos de la F.A.S. y Guardia Civil, a la Hermandad de la Policía Nacional y a la de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil y siempre que organizan algún acto estoy invitado y para corresponder  voy a celebrar mi 99 cumpleaños ofreciendo una comida a mis amigos. 

Pues allí estaré para dar fe de que a pesar de la edad hay que tener ilusión y alegría de vivir.

Que Dios le mantenga su ánimo y esa magnífica salud.

LA CÁMARA ESTABA ALLÍ

Aprovechando su visita al cementerio, Pedro, se fotografió ante los mausoleos de los cuatro Califas del Toreo tras rezarles una oración. 



PEDRO CELEBRA SU 99 CUMPLEAÑOS CON SUS AMIGOS

El sargento Mayor Artillero, Pedro Jiménez Peláez, cumplió ayer 99 años y lo celebró invitando a un almuerzo a sus amigos de varias hermandades de Veteranos de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, Arcángel Azul de la Policía Nacional y antiguos Caballeros Legionarios. 

A pesar de estar lastimado en el brazo derecho por cerrársele de improviso la puerta del ascensor y tirarlo al suelo, Pedro no ha perdido su buen humor.

En el transcurso del almuerzo recibió varios obsequios, algunos de ellos se los hizo llegar el Ayuntamiento de Córdoba a través del coordinador general de mayores, Juan Martínez.

La reunión fue muy grata y a los postres se brindó por volverse a reunir, por el mismo motivo, el año que viene.





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