DE VOCACIÓN: PICADOR
“EL PICADOR CORRE EL
MISMO RIESGO QUE TODOS LOS QUE SALEN AL RUEDO”
ANTONIO SOLÍS GUILLÉN SE
PREPARA PARA SU DEBUT COMO PICADOR
Ladislao Rodríguez Galán fotos: Ladis
En la tauromaquia la renovación es constante pues todos los años la jubilación les llega a profesionales integrantes de todas las categorías. Sabido es que el escalafón de novilleros se incrementa a un ritmo de vértigo. Luego, solo unos pocos alcanzan el doctorado y se suman a la lista de matadores de toros. En la escala de subalternos ocurre lo mismo, la jubilación no entiende de nombres míticos y a todos les llega la hora de ceder el paso. Es la vida.
En Córdoba, en hombres de plata, podemos presumir de haber contado con el mejor subalterno de la historia, Juan Molina Sánchez y la mejor dinastía de varilargueros, los “Zurito”, fundada por Manuel, pero sin embargo en las Escuelas Taurinas es raro encontrar un alumno que se prepare para subalterno.
Todos sueñan con la gloria, lo que está muy bien, pero no hay que olvidar que contar con una buena cuadrilla es imprescindible. Delante del toro juega un papel fundamental la experiencia y el buen hacer.
En cuanto a banderilleros
la Fiesta está bien servida pues es un escalafón en el que no faltan candidatos,
ya que se suele nutrir de novilleros que se han quedado en el camino o de
matadores que renuncian al doctorado y se convierten en subalternos de lujo.
En Córdoba tenemos un ejemplo palpable de que se puede ser torero vestido de luces o de plata, se trata de Antonio Solís Guillén, un joven mayoral de ganado de carne, que desde que era niño siempre ha soñado con ser picador de toros bravos.
Era su pasión y un deseo irrefrenable y aunque en su vida profesional es mayoral en una ganadería de carne, nunca desechó la idea de hacerse picador.
-¿Por qué quiere ser
picador de toros bravos?
-Es una vocación que llevo
dentro desde siempre. Mi padre (actual conserje de la plaza de toros de los
Califas) me llevaba desde muy niño a ver toda clase de festejos e incluso al
campo a ver el toro en su entorno. Puede decirse que llevo toda la vida en el
toro y ahora he dado el paso. Quiero ser picador profesional y dedicarme y
vivir de esta labor.
-¿Cuál es el secreto
para llegar a ser un buen piquero?.
-Primero vocación absoluta y después el valor, mucho entrenamiento y buena preparación física.
-Montando a caballo,
tirando el palo y con el carretón y acoso y derribo. Tirar el palo y prepararme físicamente, lo hago unas
dos horas diarias.
-¿Usted dispone de un
caballo para sus entrenos?
-Yo tengo caballos pero de
picar no, ese caballo es especial, tiene más peso y debe estar muy bien
entrenado.
-¿Ha debutado ante el
público?.
-Solo he picado en
tentaderos, ya llevo 38, pero para hacerlo ante el público se ha de tener
carnet, que ya he solicitado.
-¿Es usted consciente de
que el piquero también corre riesgo?.
-Por supuesto, esta es una profesión muy difícil que al igual que todo el que sale al ruedo corre un riesgo, pero la vocación es muy fuerte.
-Qué le parece a su
familia esta decisión suya?
-Mi padre me apoya y mi
madre lo acepta, el resto de la familia está de acuerdo con que elija lo que me
gusta.
-Normalmente a los
toreros que comienzan siempre les ayuda alguien ¿Usted cuenta con alguna ayuda?
-Naturalmente, estoy muy
bien asesorado por Rafael Carbonell que forma parte de la cuadrilla de David de
María. Me está ayudando mucho, está siendo fundamental en mi preparación.
-¿Dónde picó por primera
vez?
-En la ganadería de La
Castilleja, en Peñarroya.
-¿Y qué conclusión sacó?
-Me sentí feliz, por fin se cumplía mi sueño de siempre. Me lo pasé muy bien, aunque estaba un poco nervioso. Pero esa tarde, el picar a mi primera becerra, acrecentó mi deseo de ser picador.
-¿Sabe cuantos
aspirantes a picadores hay en Córdoba?.
-Que yo sepa solo somos dos
Zapata y yo.
-Antes de inventar el peto protector del caballo, era mucho más arriesgado ser picador ¿No cree?.
-Por supuesto, el caballo salía sin protección alguna y estaba expuesto a morir en el ruedo y al derrumbarse el caballo, el picador también exponía una barbaridad. Con la imposición del peto se ha protegido a los dos.
-¿Usted tiene equipo propio?.
-Si tengo dos equipos
completos, uno de luces, grana y oro, y otro de corto para festivales.
-Por curiosidad ¿Cuánto
pesa la mona protectora de la pierna?
-Pesa diez kilos por eso es
fundamental también una buena preparación física.
-Usted es el cabestrero oficial de la plaza de toros de Córdoba…
-Soy cabestrero oficial de
Córdoba desde hace dos años, pero en esta labor llevo más tiempo. Los nueve bueyes
son de la ganadería de Manuel Martínez, de Paterna del Campo. Con ellos hago la
temporada entera en multitud de plazas de toda Andalucía. Eso me ha permitido
tratar a infinidad de picadores y el trato con ellos me ha dado el espaldarazo.
-Para terminar dígame
¿En que plaza le gustaría debutar como picador?.
Por supuesto que en
Córdoba. Los Califas es plaza de primera y debutar aquí lo considero un lujo.
Pues aunque llegar a la meta es muy cuesta arriba, no pierda la ilusión de ser picador, que lo más hermoso para una persona, es ver su sueño hecho realidad.
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