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jueves, 22 de octubre de 2020

 

FAENAS DEL CAMPO BRAVO

TENTADERO EN LA GANADERÍA CASTILLO DE AZUEL

SE TENTARON TRES VACAS Y TRES NOVILLOS QUE DIERON UN JUEGO EXTRAORDINARIO


Ladislao Rodríguez Galán                                              fotos: Ladis

Pocos días después del éxito de la ganadería Castillo de Azuel en la plaza de toros de Úbeda, nos trasladamos a este ganadería para asistir a un tentadero de vacas y machos que organizó el ganadero Pedro  Cañuelo.

La finca está enclavada en pleno corazón de Sierra Morena, entre Cardeña y Azuel, en un rincón maravilloso cubierto de un mar de encinas, de cuya bellota disfrutan una infinidad de cerdos ibéricos que se funden entre el ganado bravo en los amplísimos cerrados.

Para este tentadero se contó con la presencia de los matadores de toros Pedro Moya "Niño de la Capea" y los hermanos Javier y Borja Jiménez.

Y por deseo expreso del gerente y representante de la ganadería Ángel Luis Carmona también asistieron, y participaron, un grupo de alumnos de la Escuela Taurina de Granada, acompañados de su director Fernando Sacromonte y del profesor  Joaquín Ruiz "El Roilo".


En primer lugar se tentaron las tres vacas que dieron un juego extraordinario yendo en repetidas ocasiones al caballo sin desistir nunca de la pelea. Fueron bravas y nobles y no se cansaron de embestir. Ante ellas se lucieron los tres matadores citados y los cuatro alumnos de la Escuela Taurina de Granada: Rafael Fandila, Manuel Casado, Cristian Pedroza "El Mini" y Gustavo Moreno que demostraron  solvencia ante las reses  haciendo las cosas muy requetebién.

Los novillos se dejaron para el final y nuevamente ofrecieron un juego muy interesante gracias a su bravura y nobleza. Con el caballo no hicieron ningún extraño y nunca rehusaron la pelea viniéndose de largo tantas veces como se les citó y ante la muleta eran incansables. Con un material así, volvieron a lucirse los maestros y nuevamente los jóvenes alumnos tuvieron la oportunidad de demostrarse a si mismos su capacidad y preparación ante un ganado más exigente.

Fue una tarde muy entretenida, con buen toreo por parte de todos, incluso de Ángel Luis Carmona que bajó al ruedo a disfrutar de la nobleza y bravura del ganado que se cría en estas tierras de ensueño y pudo constatar de primera mano la calidad de su ganado.

Enhorabuena al ganadero y a los toreros por esta espléndida "tarde de toros" que nos brindaron a los pocos invitados que tuvimos la suerte de estar presentes.

MATADORES DE TOROS 







ALUMNOS DE LA ESCUELA GRANADINA 









LA CÁMARA ESTABA ALLÍ 


















 

TRIUNFO ROTUNDO DE LA ESCUELA TAURINA DEL CÍRCULO TAURINO DE CÓRDOBA

MANUEL ROMÁN  EL MEJOR PUNTUADO DEL II CERTAMEN DE BECERRISTAS

EN TERCER LUGAR QUEDÓ "JOSELITO DE CÓRDOBA" 

AMBOS JÓVENES SON ALUMNOS DE LA ESCUELA CORDOBESA

En Jerez de la Frontera, en presencia de D. Eduardo Ordóñez Acosta – presidente y D. Rafael Osorio Monterroso – Coordinador de Jurado y el personal de oficina no pudiendo asistir ninguna Escuela convocada, da comienzo el escrutinio de las puntuaciones emitidas por los distintos jurados de las cinco selecciones formados por los profesores de las Escuelas Taurinas, correspondiente a II Certamen de Becerristas que determinarían los alumnos finalistas del presente certamen. Al final de dicho escrutinio resultaron finalistas por este orden los alumnos: Manuel Román, de la Escuela Taurina de Córdoba con 39,00 puntos; Diego Bastos, de la Escuela Taurina de Sevilla con 34,00 puntos; Joselito de Córdoba, de la Escuela Taurina de Córdoba con 33,00 puntos; Juan Jesús Rodríguez, de la Escuela Taurina de la Línea con 29,50 puntos; Gonzalo Cruz, de la Escuela Taurina de Osuna con 29,00 puntos; al quedar empatados con 27,00 puntos los alumnos Juan José Jurado, de la Escuela Taurina de Baeza; y Ángel Delgado, de la Escuela Taurina de Úbeda, en el caso de celebrarse la final, deberán desempatar previo sorteo presencialmente, para cubrir el sexto puesto. Tanto Manuel Román como "Joselito de Córdoba" triunfaron en sus respectivas actuaciones de clasificación en Ubrique.

      PUNTUACION  DEL II CERTAMEN DE BECERRISTAS


miércoles, 21 de octubre de 2020

 

DE COMO FRANCISCO MONTES “PAQUIRO” MATÓ AL TORO NAPOLEÓN

         

 José Luis Prieto Garrido -  Veterinario

  Si a alguien hemos de agradecer la grandiosidad que hoy en día tiene la Fiesta de los Toros, es a Francisco Montes Reina “Paquiro” (1805-1851). Él fue quien allá por el quinquenio de 1835 a 1840 reformó y revolucionó la tauromaquia, y quien puso los cimientos del modelo de lidia que tenemos hoy en día. La división de la lidia en tres tercios, hasta aspectos quizás menos trascendentes pero no por ello menos importantes y significativos, como la manera de hacer el paseíllo, el tocado de la montera (por su apellido, Montes), la lucidez, el colorido y el brillo de los trajes.

“Paquiro”, antepuso el toreo de a pie al de a caballo. Estableció los tercios de la lidia, limitando la presencia de los picadores en el ruedo hasta la conclusión de la suerte de varas.

   Con este orden de la lidia, consiguió el evitar que todos los participantes torearan a la vez, picadores, banderilleros y matadores, secuencia que daría brillantez al espectáculo, convirtiendo la lucha en armonía y belleza, y la belleza en arte.

   Ahondando en la hemeroteca, encuentro una página escrita por el crítico taurino  Gautier, que me llama la atención por su contenido, porque refleja la realidad de la lidia de la época, y, por supuesto, porque una mala tarde la puede tener cualquier torero.

   Plaza de Madrid. Año 1847. Corrida de toros del Barbero de Utrera. Segundo toro de Francisco Montes “Paquiro”, su nombre “Napoleón”.

   Me voy a remitir a transcribir la crónica de la época, con algunas matizaciones al respecto.

   Una cosa que ocurrió durante la corrida demostraba hasta qué extremo llevaba el público su imparcialidad en cuanto a toros y toreros.

   “La manera brusca con que salió del chiquero un magnífico toro negro hizo que los aficionados le consideraran como una gran cosa. Reunía todas las condiciones del toro de lidia; astas largas y agudas, patas delgadas, nerviosas y ligeras; el cuerpo indicaba fuerza inmensa. Por eso le habían puesto en la dehesa el nombre de “Napoleón”, distintivo de su incontestable superioridad. Lanzóse sin vacilar sobre el picador colocado junto a las tablas, lo derribó con el caballo, que quedó muerto, y en seguida se arrojó sobre otro, el cual apenas tuvo tiempo de pasar por encima de la barrera, molido del golpazo. En menos de un cuarto de hora quedaron siete caballos despanzurrados en el suelo; los peones no le acercaban mucho las vistosas capas, prontos siempre a saltar la barrera, y el mismo Montes estaba intranquilo. El júbilo de los espectadores estallaba en ruidosas aclamaciones, y todos los labios dirigían elogios a la res.

   Un picador de reserva, porque los de tanda se hallaban fuera de combate, esperaba el ataque del terrible “Napoleón”, que a la primera embestida levantó al caballo y le hizo echar las patas delanteras encima de las tablas, y a la segunda, lo hizo rodar con el jinete, al otro lado de la barrera.

   Estruendosos aplausos premiaron la hazaña de la res. El toro, vencedor, daba vueltas por la plaza, libre de adversarios, divirtiéndose en mover y levantar los cadáveres de los caballos. Al fin y al cabo se le acercó un banderillero, clavó un par y salió a escape, no sin que el asta le rozase el brazo y le desgarrara la manga. Entonces, a pesar de las vociferaciones y los silbidos del público, el presidente dio la orden de matar, contra todas las reglas tauromáquicas , las cuales disponen que a un toro se le pongan los al menos cuatro pares de banderillas antes de ser estoqueado.

   Montes, en vez de irse como de costumbre al centro de la plaza, se puso a veinte pasos de la barrera, y sin hacer ninguna de las monadas y habilidades que admira toda España, desplegó la muleta, llamó al toro, le dio tres o cuatro pases y le soltó la estocada, de la cuál cayó el toro como herido del rayo. Montes le había clavado la espada en la frente, estocada prohibida por la tauromaquia, porque el matador debe pasar el brazo entre los cuernos del animal y herirle entre la nuca y los hombros, lo cuál aumenta el riesgo del hombre y da alguna ventaja a la fiera.

   En cuanto el público se enteró de lo ocurrido brotaron de la plaza chillidos de indignación, y estalló con tumulto y estrépito inauditos, una tempestad de silbidos y de insultos. No se desahogaba bastante el gentío con los gritos y pronto empezaron a llover sobre el matador abanicos, sombreros, palos, jarros de agua y pedazos de banqueta …”

   Evidentemente una estocada en la frente es imposible que se lleve a efecto por razones obvias. El hueso frontal impediría el que pasara el estoque y que rebotara en el mismo.

   Yo me inclino más porque “Paquiro” haciendo uso de una suerte de recurso, se tirara por la espalda del toro al punto del descabello.

  

 

 

martes, 20 de octubre de 2020

 II CERTAMEN DE BECERRISTAS - 5ª SELECCIÓN

LA ESPADA  NEGÓ EL TRIUNFO A LOS CHAVALES 

OREJA PARA CARLOS HERNÁNDEZ Y VUELTA AL RUEDO PARA PABLO MATA

(Puerto de Santa María 17-10-2020)

Ladislao Rodríguez Galán                                             fotos: Ladis

La última becerrada de selección del II Certamen de Becerristas organizado por la Asociación Andaluza de Escuelas de Tauromaquia "Pedro Romero" y la Escuela Cultural de Tauromaquia "La Gallosina" del Puerto de Santa María, se ha celebrado en la plaza de toros del Puerto de Santa María.

Como es sabido este certamen está patrocinado por la Consejería de  la Presidencia, Administración Pública e interior de la Junta de Andalucía, y encuadrado en los Festejos de Promoción de Nuevos Valores de las Escuelas Taurinas Andaluzas.

Se lidiaron seis añojos de la ganadería El Rodeo, que como viene siendo habitual, estuvieron  muy bien presentados, siendo bravos y encastados hasta el punto que algunos de los chavales que actuaron se vieron superados por la casta del ganado. Cosa natural en unos chicos que están empezando y que han de ir superándose a sí mismos a la vez que vayan cogiendo sitio y se sientan cómodos. Solo es cuestión de tiempo que alcancen la madurez necesaria para avanzar en esta difícil profesión. Por tanto no hay que venirse abajo ni acusar el mal trago. Todos los figuras del toreo que en la historia han sido, pasaron por trances similares y luego, sin embargo, alcanzaron la fama y la gloria. Adelante chavales.

Juan Álvaro Casasola, de la Escuela Taurina Linense, encabezaba el cartel. Su labor fue muy variada y supo encontrar la distancia apropiada para realizar una faena correcta toreando con destreza pero que malogró con la tizona al necesitar de tres pinchazos y una estocada, tras aviso. Fue ovacionado.






Plata de Oliva, representante de la Escuela Taurina "Antonio Osuna", toreó muy requetebién y se encontraba tan a gusto con el becerrete que le tocó en suerte que perdió la noción del tiempo y ni siquiera las volteretas que sufrió le conminaron a concluir la faena. Y cuando por fin tomó la espada el tiempo había transcurrido inmisericorde. Necesitó de tres agresiones antes de colocar un buen espadazo. Y claro, el presidente ordenó que el cornetín sonara tres veces y el chaval abatido se refugió en el callejón. Sin embargo el público comprendió el momento y sonaron las palmas para mitigar el duro golpe en su moral.






Yeray González, de la Escuela Comarcal Taurina de Ubrique, se fue a  chiqueros para recibir  al añojo a portagayola. Airosamente cumplió y ya incorporado continuó hasta el platillo con ajustadas verónicas. Luego con la muleta comenzó su variada faena con doblones por abajo de mucho sabor. Las series por ambas manos se sucedieron encadenadas y llenas de torería y el tendido se fundió con el chaval en continuadas ovaciones. Lamentablemente  la espada no fue cómplice de su anunciado éxito y se aperreó en demasía hasta el punto que sonaron dos avisos antes de que doblara el animal. Fue muy ovacionado.






Álvaro Domínguez Losa "El Cumbreño",
de la Escuela Taurina "Rafael Ortega"  de San Fernando, estuvo muy animado y comprometido en su labor, lo que le supuso varias volteretas que no hicieron mella en su ánimo. Una y otra vez volvía a la cara del animal con una decisión encomiable. Nuevamente la espada se volvió a negar a entrar y tras varios intentos sonaron los tres avisos. Injusto premio para un chaval que anduvo con mucha solvencia ante el becerro. Pero no pasa nada, un sonado éxito mañana hace olvidar el traspiés de hoy. Al tiempo.







Carlos Hernández, representante de la Escuela Cultural de Tauromaquia "La Gallosina" de El Puerto de Santa María, recibió a su oponente con una larga cambiada de rodillas al hilo de las tablas para luego llevarlo cosido al capote hasta el centro del ruedo. La faena la brindó a sus tres compañeros de la escuela que hicieron las veces de subalternos. Con la muleta estuvo variado y en torero. Sufrió la clásica voltereta de los principiantes pero no se amedrantó. Siguió toreando muy bien y al matar de contundente estocada paseó la única oreja de la tarde.








En principio debía cerrar el cartel y el festejo Pablo Mata, natural de La Carlota (Córdoba) y alumno de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Écija, pero se anunció por megafonía que el sobrero también sería lidiado. Así, pues, la becerrada constó de siete reses. Con una larga cambiada de rodillas recibió Mata a su oponente para luego salirse hasta los medios con ajustadas verónicas. Hemos visto a este joven desde sus comienzos y su proyección es ascendente. Con la muleta se fajó con el animal y firmó varias series con ambas manos de mucha enjundia y sabor. Cuando todo estaba hecho, se eternizó con la cruceta y sonaron dos avisos antes de que el becerro doblara. El público le obligó a dar una calurosa vuelta al ruedo. Poco premio para tanta entrega y tan completa faena, pero en sus manos estaba el premio y se le escapó...Imagino el cabreo.










Pues tal como informaron por megafonía el becerro que hacía el número siete del encierro, lo lidió
Felipe Villanueva, de la Escuela Cultural de Tauromaquia "La Gallosina" de El Puerto de Santa María. Con el capote estuvo muy bien y ajustado ante un becerro que embestía echando las manos por delante. Tras brindar a su maestro José Luis Galloso el chaval se entregó por completo a una labor llena de gracia y acierto. Por ambas manos toreó, entre oles,  con mucha torería llevando muy bien enganchado al animal. Tardó en matar y fue ovacionado.






En resumen tarde entretenida con los borrones ya señalados pero que no deben de hacer mella en los chavales. Estas becerradas, tal como su nombre indica, son clases prácticas y así hay que entenderlo. Ni más ni menos.

El alcalde de El Puerto de Santa María, Germán de Beardo asistió al festejo ocupando un burladero del callejón. También estuvo en el Puerto el maestro Francisco Ruiz Miguel.

La plaza cubrió el aforo permitido y se guardaron todas las medidas de seguridad sanitaria. La becerrada fue presidida por Jesús Neva que estuvo asesorado por José Gutiérrez.

Al entrar a la plaza hay un artístico mosaico con esta frase de Joselito "El Gallo": " Quien no ha visto toros en el Puerto, no sabe lo que es un día de toros". Qué verdad más grande, aunque haya sido una becerrada cargada con la ilusión de un puñado de chavales.


LA CÁMARA ESTABA ALLÍ







VOLTERETAS

 








MASCARILLAS


















PLAZA DE TOROS